Día internacional
Edición 2017: El Derecho a la Ciudad Educadora
30 de noviembre de 2017

Mensaje y compromiso
¿Por qué?
Para crear conciencia de la importancia de la educación en la ciudad
Para crear consciencia de la importancia de la educación en la ciudad y visibilizar el compromiso de los gobiernos locales con la educación, así como el trabajo que los agentes educativos, ya sea en el ámbito de la educación formal o no formal, realizan. Con ello, se pretende poner en valor y dar a conocer su trabajo para que nuevas ciudades, entidades ciudadanas, expertos y representantes de la sociedad civil y del sector privado se sumen al compromiso de construir mejores ciudades a través de la educación.
Con esta celebración global, la AICE pretende contribuir también a la consecución de la Agenda 2030 para un Desarrollo Sostenible. Agenda, elaborada mediante un diálogo sin precedentes entre los estados miembro de las Naciones Unidas, los gobiernos locales, la sociedad civil, el sector privado y otros agentes, otorga especial importancia a las ciudades (Objetivo de Desarrollo Sostenible 11) y a la educación de calidad para todos y a lo largo de la vida (ODS4).
Por todo ello, el Comité Ejecutivo y el Secretariado de la AICE invitan a las ciudades miembro a dar testimonio y a renovar su compromiso con la Carta de Ciudades Educadoras mediante la organización de un programa de actividades de celebración del Día Internacional de la Ciudad Educadora.
¿Porqué el 30 de noviembre?
30 de noviembre de 1990 se proclamó la Carta de Ciudades Educadoras
Proponemos concentrar las actividades en esa fecha para conmemorar que el 30 de noviembre de 1990 se proclamó la Carta de Ciudades Educadoras, en Barcelona. Concentrando las actividades de todas las ciudades en una misma fecha se pretende, asimismo, visualizar el carácter global de la celebración.
Mensaje institucional Miquel Àngel Essomba
Presidente delegado de la AICE
El derecho a la educación, setenta años después de su proclamación, se convierte en un derecho necesario pero no suficiente en los términos en los que fue concebido. La mejora del derecho a la educación no puede quedar restringida solo a la mejora de la educación obligatoria, sino que también debe avanzar hacia una ampliación de su alcance, tanto desde una dimensión preventiva antes de la enseñanza obligatoria –con una atención específica a la educación de la primera infancia- como una dimensión extensiva después de ésta –con la normalización de la educación a lo largo y ancho de la vida.
A su vez, el derecho a la educación constituye un ámbito que no puede ejercerse de forma individual sino colectiva. Las potencialidades de interrelación e interconexión a todos los niveles y en todos los ámbitos, en lo que podemos denominar el mundo-red, sitúa el riesgo del ejercicio del derecho a la educación como un derecho individual en los márgenes de la desigualdad y la exclusión. Solo el derecho a la educación ejercido colectivamente y para las comunidades puede facilitar que la educación se transforme en un proceso social favorecedor de la igualdad de derechos y de la inclusión social. Por ello, hablamos de la educación como un derecho generador de derechos y como un espacio de construcción de convivencia y cohesión.
En la vanguardia de esta perspectiva se sitúa una educación entendida como derecho colectivo, o como derecho individual que solo puede ejercerse colectivamente. Es el Derecho a la Ciudad Educadora. Una opción que entiende la educación como un patrimonio colectivo al servicio de la corrección de las desigualdades sociales, que democratiza la gestión y la práctica educadora buscando la corresponsabilidad de todos los agentes sociales –la ciudad educadora-, y que pone el acento en el protagonismo de toda la ciudadanía en un proceso inacabado de educación para todas y todos, una educación de calidad y digna a lo largo de la vida.
En la ciudad educadora, la igualdad de derecho en la educación se ejerce desde la equidad, ya que los puntos de partida de cada individuo y cada comunidad son desiguales. Por eso, una propuesta homogeneizadora de la educación, en un mundo que presenta índices elevados de desigualdad social, es generadora de segregación. Articular redes cooperativas entre actores sociales comprometidos con la educación, activa el enorme potencial educativo que tiene una sociedad como la actual, atravesada de arriba a abajo por la información y por su versión organizada, el conocimiento. En la ciudad educadora, los barrios son educadores.
En la ciudad educadora la inclusión educativa se ejerce para toda la población, no solo para aquellas personas que presentan necesidades educativas especiales, tanto de forma puntal o permanente. La negación de la diversidad en todas sus dimensiones (de género, de clase social, de orientación sexual, de origen étnico o cultural) es un foco de exclusión social. En la ciudad educadora todas las personas tienen cabida. Todas reciben y todas aportan. Para educar nos educamos.
El día 30 de noviembre celebramos nuestro Día Internacional. Una conjura global de las ciudades que educan y aprenden. Os invitamos a sumaros.
Mensaje institucional Marina Canals Ramoneda
Secretaria General de la AICE
Este año celebramos la segunda edición del Día Internacional de la Ciudad Educadora, después de una primera edición exitosa que contó con el respaldo de más de 140 ciudades. Estas ciudades sumaron su voz a la celebración de este día para lanzar un mensaje unitario, claro y fuerte, en favor de la educación como herramienta política de transformación social y en favor de ciudades más justas, solidarias e inclusivas.
Ser una ciudad educadora significa situar a las personas en el centro de la acción política, y ofrecerles una formación integral a lo largo de la vida que les permita encontrar su lugar en la sociedad. Significa formar ciudadanos y ciudadanas comprometidas dispuestas a contribuir en la mejora de su municipio, pero también implica contar con líderes políticos dispuestos a escuchar y a sumar las propuestas de la sociedad civil a este objetivo común de construir ciudades educadoras.
En la actualidad, son numerosos los municipios en todos los continentes que trabajan para contribuir a dar cumplimiento a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Y precisamente, garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a lo largo de la vida es uno de los 17 objetivos de la nueva agenda de desarrollo sostenible. Objetivo cuya importancia resalta por jugar, a su vez, un papel clave y transversal en el avance del conjunto de los ODS; solo a través de una educación en valores será posible formar una ciudadanía activa y unas instituciones resilientes.
En este marco, y haciendo frente a un mundo en que el individualismo y los intereses del mercado parecen prevalecer por encima del bien común, nos atrevemos a lanzar en esta segunda edición el lema “El Derecho a la Ciudad Educadora” como eje de las actividades de la celebración. Y ello con el objetivo de contribuir a repensar nuestras ciudades en una apuesta por la inclusión y la igualdad de oportunidades, la justicia social, la democracia participativa, la educación para una ciudadanía activa, la convivencia entre diferentes culturas, el diálogo entre generaciones, la sostenibilidad y la planificación de una ciudad accesible e interconectada en la que todas las personas cuenten con los estímulos y oportunidades de aprendizaje que les permitan desarrollarse personal y colectivamente.
Un Derecho que solo se podrá alcanzar aunando esfuerzos con la comunidad educativa y la sociedad civil en su conjunto. Por ello, en esta segunda edición también queremos realizar un reconocimiento público a los múltiples agentes educativos presentes en las ciudades y celebrar muy especialmente este Día con todos ellos. Sin duda, su compromiso, dedicación, esfuerzo e ilusión nos permiten avanzar conjuntamente hacia este modelo de ciudad.
Estamos convencidos de que la educación es un motor de cambio que nos abre una puerta a la esperanza y de que si las ciudades avanzan todos ganamos. Por ello, os invitamos a renovar y hacer público vuestro compromiso, celebrando con nosotros esta segunda edición el Día Internacional de la Ciudad Educadora.
Manifesto 2017
Manifiesto 2017 de los Alcaldes y Alcaldesas de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras
Manifestamos nuestro firme compromiso con el Derecho a la Ciudad Educadora, como extensión del derecho fundamental de todas las personas a la educación y como vehículo para hacer realidad otros derechos fundamentales. Entendemos el Derecho a la Educación como motor de desarrollo humano, social y económico de las personas y las comunidades, y elemento indispensable para lograr un desarrollo sostenible, una ciudadanía activa y una paz duradera.
Como gobiernos locales asumimos nuestro compromiso con la educación, una educación inclusiva y de calidad a lo largo de la vida, asegurando que este derecho pueda hacerse efectivo sin discriminación alguna y reforzando la importante labor que ejercen los centros educativos y las familias.
A su vez, cabe destacar que bibliotecas, museos, centros culturales, de salud, deportivos, servicios municipales, asociaciones, tejido empresarial, medios de comunicación, etc., cuentan con propuestas educativas innovadoras desde el ámbito no-formal e informal que deben complementar y enriquecer la educación formal.
Convencidos del enorme poder de transformación social de la educación, reconocemos y apoyamos la valiosa labor educativa que realizan todos estos agentes en la construcción de este modelo de ciudad. Con ello, a su vez, estamos contribuyendo a un cambio de paradigma en educación.
En este sentido, desde el gobierno local, invitamos a la comunidad educativa, al tejido asociativo y a la sociedad civil en su conjunto a aunar esfuerzos para hacer efectivo el Derecho a la Ciudad Educadora: una ciudad en la que rija la inclusión y la igualdad de oportunidades, la justicia social, la equidad, la diversidad; una ciudad libre de todo tipo de violencia, que promueva la democracia participativa, la convivencia entre diferentes culturas, el diálogo entre generaciones, la empatía, la cooperación, etc. Esta ambición responde a los principios recogidos en nuestra hoja de ruta: la Carta de Ciudades Educadoras.
Solo si logramos articular una gran red local de agentes educativos en torno a este proyecto compartido, conseguiremos convertir el espacio urbano en un espacio educador, donde además de facilitar el acceso a conocimientos y saberes, se transmitan valores y actitudes para que las personas puedan desarrollar sus capacidades y devenir agentes activos del desarrollo de sus comunidades.
Como responsables políticos nos comprometemos a crear espacios de encuentro, diálogo, reflexión y decisión, en los que estén presentes las diferentes culturas y grupos sociales que integran nuestra sociedad, con el objetivo de lograr responder con éxito a los numerosos retos que afrontan nuestros municipios.
Mensajes de Alcaldes y representantes políticos de las ciudades miembro
Videos de las ciudades
Los Expertos/as opinan
Andrés Borthagaray
Arquitecte de la Facultat d’Arquitectura, Disseny i Urbanisme de la Universitat de Buenos Aires
Arquitecte de la Facultat d’Arquitectura, Disseny i Urbanisme de la Universitat de Buenos Aires
Adhiero a la celebración del día de la ciudad educadora, a los principios y a las propuestas de actuación que postula la Carta de la ciudad educadora. Considero que la educación debe acompañar nuestro desarrollo en la vida de las ciudades, dentro y fuera del aula. Como lo dije en mi conferencia de apertura de la reunión nacional, una ciudad educadora debe ser capaz de transmitir, aprender y desarrollar el conocimiento.
Eulàlia Bosch
Responsable del programa expositivo de la Eugènia Balcells Foundation
José Agustín Goytisolo escribió un poema titulado El Lobito Bueno inmortalizado por la voz inequívoca de Paco Ibañez. En él se habla también de un príncipe malo, de una bruja hermosa y de un pirata honrado. Soñar el mundo al revés es la propuesta escondida en estos versos.
En la clase de gramática, aprendimos que del singular nacía el plural. La ciudad educadora, como el poeta, nos invita a pensar que del único lugar del que puede emerger el singular es del plural que forma la ciudadanía.
¿No será que si aprendemos a leer el mundo al revés empezaremos a entenderlo mejor?¿No será cierto que la responsabilidad educativa reside tanto en la ciudadanía y sus diversos modos de vivir como en los centros educativos específicos? ¿No será que si la ciudad se toma en serio su función educadora el placer por saber más no tendrá límite y la protección de lo colectivo será un verdadero objetivo en si mismo?
¿Quién sabe cuál es el derecho y el revés de la experiencia vital de aprender?
Salimata Wade
Fundadora y Directora de La Compagnie du Bien Manger
Madame, Monsieur:
Par cette lettre je tiens à vous faire part du soutien que je porte à la demande de reconnaissance des Nations Unies du 30 novembre comme « Journée Internationale de la Ville Éducatrice », en ligne avec la proposition faite par l’Association Internationale des Villes Educatrices (AIVE), composé de près de 500 villes du monde.
L’institutionnalisation de cette célébration contribuerait a la prise de conscience de l’importance de l’éducation dans la ville et a rendre visible l’engagement des gouvernements locaux avec l’éducation tout au long de la vie. Cette célébration globale vise également à promouvoir la concrétisation de l’Agenda 2030 pour le Développement Durable au niveau local.
En tant que géographe urbaniste et spécialiste de gouvernance urbaine je pense que la phase d’explosion urbaine dans laquelle est plongée le continent africain et tout particulièrement l’Afrique de l’ouest demande un accompagnement multidimensionnel pour être saisie comme une opportunité de développement et non la raison de l’approfondissement des dysfonctionnements actuellement constates. Parmi les facteurs de valorisation du processus d’urbanisation se trouve l’Education sous toutes ses formes, dont celles qui développent les compétences de base qui permettent d’améliorer l’intégration de millions de ruraux et de péri urbains à la ville. Education a bien des rôles fondamentaux: citoyens, acteurs socio-économiques et politiques….la Ville est le lieu de bâtir les ressources qui sont facteurs de développement aux plans conceptuel, technologique, cognitif, matériel, relationnel … et d’abord culturel. Cultures urbaines.
Par conséquent, je souscris pleinement à la désignation du 30 novembre comme Journée Internationale de la Ville Éducatrice.
Cordialement,
Salimata Wade
Fondatrice et directrice de La Compagnie du Bien Manger
Fondatrice et Secrétaire Générale de Plus Value Culture
Maître de Conférences Titulaire
Département de Géographie/FLSH
Université Cheikh Anta Diop de Dakar
Àngel Castiñeira
Director, Chair in Leaderships and Democratic Governance, ESADE
Apreciados Señores y Señoras:
Les escribo esta carta en señal de apoyo a la solicitud de reconocimiento por parte de Naciones Unidas del día 30 de noviembre como “Día Internacional de la Ciudad Educadora” en línea con la propuesta formulada por la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE) integrada por cerca de 500 ciudades del mundo.
La institucionalización de dicha celebración contribuiría a crear consciencia de la importancia de la educación en la ciudad y a visibilizar el compromiso de los gobiernos locales como agentes educativos comprometidos con la educación a lo largo de la vida. Con esta celebración global se pretende, a su vez, promover la concreción de la Agenda 2030 para un Desarrollo Sostenible en el contexto local.
Creo que la celebración de este Día Internacional puede contribuir a concienciar a miles de ciudadanos de la función educadora y, por lo tanto, emancipadora, que pueden hoy jugar las ciudades en el mundo. Esta concienciación ciudadana sin duda será un excelente estímulo para que nuevas ciudades de todos los continente del mundo se sumen a esta excelente iniciativa.
Por todo ello, apoyo la designación del día 30 de noviembre como Día Internacional de la Ciudad Educadora.
Atentamente,
Àngel Castiñeira
Director de la Cátedra de Liderazgos y Gobernanza Democrática
ESADE (Universitat Ramon Llull)
Silvia Morelli
Directora Provincial de Desarrollo Curricular y Relaciones Académicas, Ministerio de Educación de Santa Fe (Argentina)
Es muy importante sostener la conmemoración del día Internacional de la Ciudad Educadora. No para inmortalizarla un día al año, sino para darle relevancia a las voces que integran cada ciudad y reinventar cada una de ellas como una ciudad educadora.
Una ciudad educadora es aquella que construye políticas públicas para el cuidado de sus ciudadanos, especialmente los niños, niñas y los adultos mayores. Que cuida los espacios públicos como el territorio contingente y transitable, donde los ciudadanos la habitan y se reconocen en ella. Donde cada espacio físico es motivo para recuperar la historia, las biografías y la prospectiva.
Una ciudad educadora es aquella que aloja a los recién llegados, aquellos que cargan con la extranjería, deseosos de formar parte. Es aquella que se piensa para la convivencia con diversidad, generando igualdad de oportunidades para una vida en democracia y participación.
Una ciudad educadora merece ser el faro que da luz a los gobiernos locales para hacer visible la justicia, equidad, la convivencia, la erradicación de la violencia y el compromiso con los Derechos Humanos.
Por todo esto, como no conmemorar un día al año la importancia de una ciudad educadora.
Alberto Manguel
Director, Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Buenos Aires)
Apreciados Señores y Señoras:
Les escribo esta carta en señal de apoyo a la solicitud de reconocimiento por parte de Naciones Unidas del día 30 de noviembre como «Día lnternacional de la Ciudad Educadora» en línea con la propuesta formulada por la Asociación lnternacional de Ciudades Educadoras (AICE) integrada por cerca de 500 ciudades del mundo.
La institucionalización de dicha celebración contribuiría a crear consciencia de la importancia de la educación en la ciudad y a visibilizar el compromiso de los gobiernos locales como agentes educativos comprometidos con la educación a lo largo de la vida. Con esta celebración global se pretende, a su vez, promover Ia concreción de la Agenda 2030 para un Desarrollo Sostenible en el contexto local.
Por todo ello, apoyo la designación del día 30 de noviembre como Día lnternacional de la Ciudad Educadora.
Atentamente,
Alberto Manguel
Director
Biblioteca Nacional Mariano Moreno
Blair A. Ruble
Vice-president de Programes i Director del Laboratori de Sostenibilitat Urbana, Woodrow Wilson Center
Dear Sir or Madam:
I am writing to support the request for UN recognition of 30 November as the «International Day of the Educating City», in line with the proposal made by the International Association of Educating Cities (IAEC), made up of close to 500 cities in the world. The institutionalization of such celebration would contribute to raise awareness on the importance of education in the city and to make visible the commitment of local governments to lifelong learning.
Present-day recognition of the importance of cities in the global agenda for inclusive and sustainable development is unprecedented. In September 2015, U.N. member states agreed on 17 global goals to end poverty, fight inequality and tackle climate change by 2030. Among the Sustainable Development Goals (SDGs), is an «urban» goal, «SDG Number 11» calling on the international community to make cities «inclusive, safe, resilient and sustainable.» A few months later, in October 2016, the United Nations’ HABITAT III conference -an international gathering convened every twenty years- adopted the «New Urban Agenda» which would further align domestic policies and international cooperation across the globe with the objectives of SDG11.
Proclamation is laudable; action is essential. Cities are the largest and arguably most complex product of human enterprise. As cities are made by humans, they necessarily are imperfect. As cities are complex, humans invariably struggle to bring the totality of urban reality into a single vision. We tend to isolate those aspects of urban life which give us pause, approaching with singular solutions and agendas intended to «fix» a particular urban condition. This piecemeal approach tends to distract us from the larger objective of nurturing cities as holistic places of promise.
Unidimensional approaches to urban life drive us towards conventional technologies, strategies, and innovations, which, while laudable, are insufficient. We need to expand policy goals beyond favoring any particular group no matter how creative it may be. All of which underscores the importance of the International Day of the Educating City.
Therefore, I give my support to the establishment of 30 November as the lnternational Day of the Educating City.
Best regards,
Blair A. Ruble
Distinguished Scholar
Woodrow Wilson Center
Washington, D.C.
Gertrud Pfister
Professora Emèrita, Departament de Nutrició i Esport, Universitat de Copenhaguen
Dear Sir or Madam:
I am writing to support the request for UN recognition of 30 November as the “International Day of the Educating City», in line with the proposal made by the International Association of Educating Cities (IAEC), made up of close to 500 cities in the world.
The institutionalization of such celebration would contribute to raise awareness on the importance of education in the city and to make visible the commitment of local governments to lifelong learning. This global celebration also seeks to promote the materialisation of the 2030 Agenda for Sustainable Development in the local context.
Cities can and should provide spaces for meeting and moving, safe spaces for children, women and seniors, inviting spaces which encourage to become and to stay physically active. One of my favorite cities is Copenhagen which banned cars and encourages people to walk, to jog and to bike. Playing grounds for young and old, climbing walls, swimming baths, skateboard arenas and many parks invite the citizens to participate in various physical activities, to train, to relax and to have fun. I hope that many cities follow Copenhagen and other cities “on the move”.
Therefore, I give my support to the establishment of 30 November as the International Day of the Educating City.
Gertrud Pfister
Professor Emerita
Department of Nutrition, Sports and Exercises
University of Copenhagen
Arcadi Oliveres
Presidente de Justicia y Paz
Del excelente contenido de la Carta de Ciudades Educadoras, aprobado en Barcelona el año 1990 y revisado posteriormente los años 1994 y 2004 se pueden extraer muchas reflexiones y propuestas. Querría poner – de manera dispersa – el acento sobre algunas de ellas en las que, según mi criterio, merece la pena incidir tanto en la educación informal como en la formal.
Resulta innegable el impacto educativo (para bien y para mal) de los medios de comunicación. Es necesario ser usuarios habituales y al mismo tiempo libres frente a sus reiteradas y malintencionadas voluntades de manipulación, desvinculándonos de todo lo que es éticamente inaceptable. Y en la misma dirección resulta imprescindible ser cuidadosos en la utilización, -mayoritariamente superflua – de las redes sociales aun con plena conciencia de que su principal misión parece ser el control a distancia de las personas.
Pensando en la dimensión social, la educación supone una opción para una economía al servicio de las personas alejada del lucro, de la especulación y del beneficio contable. Y, por el contrario, dedicada a dar trabajo a la gente y a la producción de bienes y servicios para la población.
De una manera más amplia, y afortunadamente bien recalcada en la Carta, la idea de que el mundo es de todos resulta evidente, así como el hecho de que el establecimiento de fronteras es éticamente inaceptable y, en cambio, la acogida de refugiados con los brazos abiertos hacia los inmigrantes significa una actitud irrenunciable.
Sin alejarse mucho de la idea anterior, la educación para la paz y el desarme se ha reiterado copiosamente en muchos proyectos educativos. Un mundo sin armas, sin ejércitos, sin falsas amenazas y absurdas seguridades nos llevará a una mayor calma y eficacia.
En última instancia tener presentes las limitaciones del Planeta, optar por el decrecimiento material y vivir mejor con menos consumo es, en la práctica, la única posibilidad para un futuro mejor.
A todos estos criterios educativos es necesario, sin duda, darles una aplicación intergeneracional a la vez que una voluntad de actualización – y consiguientemente – de formación, permanente.



























