Día internacional

Edición 2016: Trabajamos para garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos

30 de noviembre de 2016

Día internacional

Mensaje y compromiso

¿Por qué?

Para crear conciencia de la importancia de la educación en la ciudad

Para crear consciencia de la importancia de la educación en la ciudad, y visibilizar el compromiso de los gobiernos locales con la educación.

La Asamblea General de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE) acordó celebrar el próximo 30 de noviembre de 2016 la primera edición del Día Internacional de la Ciudad Educadora.

Con ello se pretende poner en valor y dar a conocer el trabajo que las ciudades llevan a cabo a fin que nuevas ciudades, entidades ciudadanas, expertos y representantes de la sociedad civil y del sector privado se sumen al compromiso de construir ciudades educadoras.

Con esta celebración global, la AICE pretende contribuir también a la consecución de la Agenda 2030 para un Desarrollo Sostenible (enlace). Dicha agenda, elaborada mediante un diálogo sin precedentes entre los estados miembros de las Naciones Unidas, los gobiernos locales, la sociedad civil, el sector privado y otros agentes, otorga especial importancia a las ciudades (Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 – ODS 11 enlace) y a la educación de calidad para todos y a lo largo de la vida (ODS4 enlace).

El Comité Ejecutivo y el Secretariado de la AICE invitan a las ciudades a dar testimonio y a renovar su compromiso con la Carta de Ciudades Educadoras mediante la organización de un programa de actividades a lo largo de ese día.

¿Porqué el 30 de noviembre?

30 de noviembre de 1990 se proclamó la Carta de Ciudades Educadoras

Proponemos concentrar las actividades en esa fecha para conmemorar que el 30 de noviembre de 1990 se proclamó la Carta de Ciudades Educadoras, en Barcelona.Concentrando las actividades de todas las ciudades en una misma fecha se pretende asimismo visualizar el carácter global de la Asociación.

Manifesto

Manifiesto de los Alcaldes y Alcaldesas de la AICE

Manifestamos nuestro compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible y, concretamente trabajamos para garantizar una educación inclusiva y de calidad para todas y todos y a lo largo de la vida, como motor de desarrollo personal y colectivo y de transformación urbana a favor de unas ciudades más justas, solidarias e interculturales. Ciudades donde todas las personas gocen de plena igualdad y sean capaces de dialogar y convivir desde el respeto a las diferencias.

Hoy en día, podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que la educación atraviesa los muros de la escuela y se extiende a toda la ciudad, impregnando sus barrios, espacios públicos e instituciones. Pero constatamos objetivamente que en las ciudades persisten aún numerosos fenómenos y factores deseducadores.

Conscientes de estos desafíos y retos a los que nos enfrentamos, nos comprometemos con convicción y voluntad a contrarrestar estos fenómenos regresivos, proponiendo un modelo político de ciudad que sitúa a las personas en el centro de nuestras prioridades y que, partiendo de la educación, da coherencia, dinamismo y sentido a nuestra acción, como herramienta de transformación social, de cohesión y de respeto mutuo.

Las ciudades educadoras trabajamos para que la educación sea eje transversal de todas las políticas locales, tomando conciencia y reforzando el potencial educador de las actuaciones y programas de salud, ambiente, urbanismo, movilidad, cultura, deporte…

Trabajamos, por tanto, para democratizar el acceso a todos los bienes de la ciudad, para que cada uno de sus espacios sea fuente de educación, y para que toda persona pueda vivir, disfrutar y emanciparse, aprovechando al máximo las oportunidades que la ciudad ofrece para alcanzar sus expectativas con una actitud cívica y democrática. Una ciudad respetuosa con el medio ambiente y que dialoga con las ciudades y áreas rurales que le rodean.

Apostamos por una democracia participativa sumando las propuestas y el esfuerzo de la sociedad civil por construir juntos ciudades mejores, que no dejen a nadie al margen. Para lograr este objetivo ambicioso, nos comprometemos con la educación ciudadana y con el establecimiento de los mecanismos necesarios para elaborar, implementar y evaluar las políticas públicas contando con la participación de una ciudadanía activa, dotada de espíritu crítico, comprometida y corresponsable.

Este es un camino que compartimos ciudades muy diversas de todos los continentes y que cuenta con más de 25 años de recorrido desde la proclamación de la Carta de Ciudades Educadoras. Por ello, nos sumamos a la celebración del Día Internacional de la Ciudad Educadora con el deseo de contar cada día con el respaldo de más personas, asociaciones, empresas, instituciones, etc. trabajando con entusiasmo por una educación integral, renovada y emancipadora. E invitamos a ciudades grandes y pequeñas de todas las latitudes a unirse a esta apuesta audaz y esperanzadora de construir Ciudades más Educadoras para un mundo mejor.

Mensaje institucional

Con la celebración de la primera edición del Día Internacional de la Ciudad Educadora, pretendemos contribuir a generar una voz unida en favor de la educación como herramienta política de transformación social y queremos hacer visible nuestro compromiso con la cooperación internacional, la solidaridad y el aprendizaje entre ciudades.

Para ello, invitamos a ciudades de todo el mundo a renovar su modelo de gobernanza y a sumarse a este apasionante reto de construir ciudades cada día un poco más más justas, solidarias e inclusivas a través de la educación.

Ser una ciudad educadora significa situar a las personas en el centro de la acción política, y ofrecerles una formación integral a lo largo de la vida que les permita encontrar su lugar en la sociedad. Significa formar ciudadanos y ciudadanas comprometidas dispuestas a contribuir en la mejora de su municipio, pero también implica contar con líderes políticos dispuestos a escuchar y a sumar las propuestas de la sociedad civil a este objetivo común de construir ciudades educadoras.

En un mundo en que el individualismo y los intereses del mercado parecen prevalecer por encima del bien común, las ciudades educadoras apuestan por la inclusión y la igualdad de oportunidades, la justicia social, la democracia participativa, la educación para una ciudadanía activa, la convivencia entre diferentes culturas, el diálogo entre generaciones, la sostenibilidad y la planificación de una ciudad accesible e interconectada en la que todas las personas cuenten con los estímulos y oportunidades que les permitan desarrollarse personal y colectivamente.

En la actualidad son numerosos los municipios en todos los continentes que trabajan para que la educación sea el eje transversal de su proyecto político, conscientes de que mediante sus políticas educativas, medioambientales, de salud, urbanismo, cultura, movilidad,… transmiten y educan en valores, y de que a través de ellas es posible contrarrestar los numerosos fenómenos y factores deseducadores que aún persisten en las ciudades.

A esta celebración se han sumado numerosos alcaldes y alcaldesas de todo el mundo los cuales con el empeño de sus equipos y con el apoyo de numerosas entidades de la sociedad civil trabajan para avanzar hacia una nueva era más sostenible e inclusiva.

Estamos convencidos de que la educación es motor de cambio y de que si las ciudades avanzan todos ganamos, por ello os invitamos a celebrar el Día Internacional de la Ciudad Educadora con nosotros.

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La voz de los Alcaldes y Alcaldesas

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Barcelona Alcaldesa Sra. Ada Colau

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Lleida Alcalde Sr. Ángel Ros

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Granollers Alcalde Sr. Josep Mayoral

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València Alcalde Sr. Joan Ribó

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L’Hospitalet de Llobregat Alcaldesa Sra. Núria Marín

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Badalona Alcaldesa Sra. Dolors Sabater

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Terrassa Alcalde Sr. Jordi Ballart

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Mataró Alcalde Sr. David Bote

Visite el canal de la Asociación

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Gijón

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Terrassa

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Caguas

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Castelló

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Ciutadella

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Granollers

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Olot

Los Expertos/as opinan

En este espacio, encontraréis mensajes de expertos y personalidades que han querido dar apoyo a la celebración del Día Internacional de la Ciudad Educadora. A todas ellos y ellas, les agradecemos su colaboración.

Vilu Salvatore

Psicóloga social

Sou Vilu Salvatore, ex- Delegada Técnica da Associação Internacional de Cidades Educadoras e ex- representante da cidade de São Paulo no Comitê Executivo da Associação.

Como psicóloga social e tendo dedicado minha vida profissional a área social do setor público, sempre acreditei que a cidade guardava um potencial educador ainda inexplorado em todas as suas possibilidades. Como fazê-lo sempre foi para mim, um enigma.

Quando fui chamada para organizar o X Congresso Internacional de Cidades Educadoras, realizado em São Paulo em 2008, e tomei conhecimento do programa cidades educadoras, encontrei a chave, que, de alguma forma, procurava há tantos anos.

O Programa Cidades Educadoras é a ponte entre a pessoa, o cidadão e a cidade, o ambiente urbano.

É a cidade democrática, inclusiva, que respeita as diferenças de toda natureza, que busca a sustentabilidade ambiental, promove a educação não formal e informal em todos os espaços possíveis da cidade e que articula todas as políticas públicas no sentido de oferecer às pessoas a oportunidade de aprender ao longo de toda a vida.

No dia 30 de dezembro, pela primeira vez, comemoramos o Dia Internacional das Cidades Educadoras e quero aqui saudar o ex-prefeito de Barcelona, Pasqual Maragall e Marta Mata, pedagoga e professora que deram início a essa incrível jornada.

Saudar também a Pilar Figueiras e Marina Canals, incansáveis e admiráveis mulheres que ajudaram e continuam ajudando a difundir esse ideal em todo o mundo, bem como a toda equipe da AICE.

E finalmente saudar os prefeitos visionários e funcionários das prefeituras de todas as cidades do planeta que traduzem em ações formais e intencionais esta utopia possível.

Jaqueline Moll

Profesora de la Universidad Federal de Río Grande do Sul

Nada mais atual e urgente que repensar nosso modo de viver as cidades e nas cidades, diante dos brutais desafios da democracia contemporânea e das profundas desigualdades que ainda assolam o planeta.

Partindo da premissa de que TOD@S tem o direito de viver com dignidade, a ação política no cotidiano de nossas cidades exige esforços coletivos do poder público e dos atores sociais.

Ações organizadas desde os parlamentos, as instituições educativas, o aparato judicial, as associações comunitárias e de vizinhança, os grupos temáticos nas mais diferentes áreas, no sentido de reconstruir permanentemente os valores da justiça, da solidariedade, da compaixão.

Estamos sedentos disso.

O aprendizado pessoal e coletivo dos cuidados com nossa casa comum – o planeta, com tod@s seres que nela vivem e com cada um, cada uma, é um processo que extrapola as salas-de aula, convencionadas pela modernidade como “o” lugar de aprender e ensinar, e expande-se para todos os cantos em que a vida acontece.

Esse aprendizado depende sempre de intencionalidade humana, construída no diálogo que permite ver o mundo como um lugar de viver e conviver, de desfrutar e de crescer, apesar das muitas armadilhas que apresentam o consumo como chave da vida contemporânea.

Qualificar a vida, produzir felicidade e dignidade, acolher as crianças e jovens como parte insubstituível da civilização, difundir valores democráticos e de justiça social constituem, portanto, o sentido pedagógico e político profundo dos esforços que possibilitam a reinvenção de nossas cidades como cidades educadoras.

Em meu país, combalido e dilacerado, por disputas fratricidas que desprezam os valores mais estruturais da civilização humana, como o respeito as diversidades e o enfrentamento das desigualdades, o debate das cidades educadoras, tem um significado especial.

E esse significado tem a ver com manter viva a esperança de que a vida em coletividade não seja só reprodução de miséria e injustiças, de preponderância da lei do mais forte, mas seja espaço de realização de todos e de cada um, tendo como horizonte a ideia de um mundo onde todos caibam.

Maria Lurdes Rabaça Gaspar

Celebrar o Dia Internacional da Cidade Educadora, passados que são 25 anos sobre a proclamação da Carta das Cidades Educadoras, é celebrar:

– A consciencialização da Cidade como Agente, Objeto e Espaço de Educação (uma nova visão da Cidade, com potencialidades educadoras reconhecidas, incrementadas e partilhadas para além e com a educação formal), e esta Cidade Educadora como um Direito das pessoas;

– A afirmação da responsabilidade e empenhamento dos Governos Locais que incorporam, nas suas políticas de ação na urbe, os Princípios da Carta das Cidades Educadoras e assim, promovem condições de qualidade de vida e de formação e desenvolvimento pessoal e coletivo dos seus habitantes, formando cidadãos;

– O compromisso dos cidadãos, individual ou coletivamente organizados, dos municípios, na construção de cidades democráticas, onde há vivências participadas de reflexão, debate e intervenção;

– A cabal importância do conhecimento e partilha de projetos e intervenções na cidade, acentuando o valor e a afirmação das suas memórias, criando respostas transversais e coordenadas às necessidades das pessoas, em cada espaço e tempo;

– O trabalho em Redes ( nacional, territorial e internacional), onde o intercâmbio de reflexões/ preocupações, experiências/respostas, torna possível, para além da afirmação do espaço local, um melhor conhecimento e intervenção num espaço global.

Realce deve ser dado ao trabalho realizado, em crescente desenvolvimento, pela Associação Internacional das Cidades Educadoras (AICE) e, particularizando, Rede Territorial Portuguesa das Cidades Educadoras (RTPCE) que, com os municípios associados, constroem Cidades Educadoras.

É esta Cidade Educadora, atenta, comprometida e ao serviço integral das pessoas que, permitirá fazer face aos reptos do século XXI (globalização, desenvolvimento sustentável, sociedades plurais, tolerantes, geradores de desenvolvimento e paz…), que tem na Carta das Cidades Educadoras, seus princípios orientadores e desafiantes, bases para a sua construção.

Pela minha experiência de colaboração com a AICE e RTPCE, desde as suas origens, considero que a análise e debate destes Princípios, «essenciais ao impulso educador da cidade «conforme se refere na Introdução da Carta das Cidades Educadoras, são fundamentais para a definição e prática de politicas locais, onde cidadãos ativos interagem para uma cidade que educa, aberta ao mundo. É um desafio para os municípios…

Gabriela Ibañez Cornejo

Profesora del Iteso – Universidad Jesuita de Guadalajara

Dije CASA y pensé en ti

Dije HOGAR y pensé en los que te habitamos

Dije convivencia, dije completos…

Te pensé UNA

Una y todas,

MI CIUDAD…

Escuché el pájaro desde los alambres de la calle

Sentí los que te caminaron antes

Soñé los que vendrán también…

Volteé y vi

Hojas y más hojas

De un árbol, de una flor.

Muchas hojas que explicaban,

Palabras hechas CARTA

Que volaba, que hablaba…

Y la vi llegando a las manos, para tocar

Tocando los corazones, para invitar

Trabajando para seguirte construyendo HOGAR

Con sueños de democracia

de amor y educación…MI CIUDAD


Amo a mi ciudad, Guadalajara y de la mano de la AICE volteé a verla más cercana, con colores que no conocía, con sonidos que allí estaban y no había escuchado; caminé y me viví ciudadana, respiré y me preocupé porque los demás se sintieran así, porque otros pudieran recorrerla y lograran amarla; me supe parte de mi ciudad y de muchas ciudades.

Joan Manuel del Pozo

Profesor de Filosofía y Síndic del UDG

CIUDAD EDUCADORA, GOBERNANZA DEMOCRÁTICA

El Día Internacional de la Ciudad Educadora nos invita a la reflexión, que puede orientarse hacia objetivos bien diversos presentes en su Carta. La reflexión que sigue busca hacer explícita la vinculación profunda, quizás poco visible en una primera lectura de la Carta, entre la idea de Ciudad Educadora y la calidad del gobierno democrático de las ciudades.

Muchos gobernantes locales se esfuerzan sinceramente para alcanzar lo que ahora llamamos «gobernanza» de cualidad en su ciudad. Gobernanza es un neologismo de moda, que suele interpretarse sencillamente como sinónimo eufemístico de gobierno, o en todo caso de buen gobierno. De hecho, es algo más: es un nuevo paradigma o modelo de ejercicio del poder que sustituye antiguas formas jerárquicas- o ‘que mande el que está en la cúpula de toda la estructura institucional’-, incluso si estaban democráticamente legitimadas; y menos antiguas, pero ahora igualmente insatisfactorias, las formas tecnocráticas- o ‘que mande el experto/a’-. El nuevo paradigma de la gobernanza, en su mejor sentido, pretende ‘que mande quien sepa ejercer una legitimidad compartida’, que es la que combina la indispensable representación derivada del voto popular con una interacción con la mayor variedad posible de instancias sociales de la ciudad. Gobernanza sería, por tanto, co-gobierno o corresponsabilidad en el gobierno. ¿De quién? De los líderes votados, por supuesto y sobre todo, pero también de los votantes comprometidos, corresponsables, participativos.

Pues bien: el último principio, el vigésimo, de la Carta de Ciudades Educadoras que, más que cerrarla, la culmina o completa, habla de los valores democráticos en unos términos que orientan e incluso predisponen a la gobernanza: “La ciudad educadora tiene que ofrecer a todos sus habitantes, como objetivo cada vez más necesario para la comunidad, formación en valores y prácticas de ciudadanía democrática: el respeto, la tolerancia, la participación, la responsabilidad y el interés por la cosa pública, por sus programas, sus bienes y sus servicios”. Si a este principio le adjudicamos esta condición de “culminador” de la Carta, es porque puede considerarse que resume óptimamente el espíritu del conjunto. Y este espíritu tiene un nombre: democracia, es decir, forma de gobierno regida, entre otros, por los grandes principios de libertad, de igualdad y de participación en la cosa pública. Comprobamos, sin embargo, que este sistema – como toda obra humana – puede tener grados diferentes de salud o de fortaleza y que, desgraciadamente, nuestras sociedades dan señales de debilidad democrática importantes, que no hace falta detallar por demasiado conocidas. ¿En qué consiste uno de los secretos de la buena salud democrática? Precisamente en lo que propone el artículo mencionado: en la formación en determinados valores y también en las prácticas de ciudadanía democrática y- es preciso no olvidarlo- en el interés por la cosa pública: diríamos que es un combinado complejo de componentes éticos y de disposiciones políticas participativas. El hecho de que una ciudad cuente con una ciudadanía formada en esos valores y dispuesta en ese sentidos nos permitiría decir que favorece una gobernanza democrática: y eso, ¿por qué? Pues porque ya hace muchos siglos que el gran poeta griego Simónides escribió “la ciudad educa a los hombres”, expresión muy clara de la relación entre la ciudad, la educación de sus habitantes y, por encima de todo, la democracia; y desde entonces nos importa lo implícito de esta idea: la ciudad los educa para obtener un retorno en forma de compromiso para hacer la mejor versión, la democrática, de ella misma como unidad plural de convivencia. La ciudad, con toda su potencia educadora activada, tanto desde dentro como desde al lado como desde lejos de la escuela propiamente dicha, estimula ciudadanos de todo tipo, edad y condición, que se reconocen “educados” individual y colectivamente. Individualmente por disfrutar de un despliegue vital hecho de libertad y plenitud personal; y colectivamente, por ser corresponsables de un proyecto conjunto rico de valores sociales, culturales, laborales, ambientales, etc., todos los que la Carta señala como objetivos de una ciudad educadora. Y, si la educación es transmisión de valores, la ciudad plena de valores, comenzando por el básico de la democracia, obtendrá el óptimo clima de una democracia educada, es decir, libre y responsable, crítica y respetuosa, pluralista y convivencial, que es justamente lo que nuestros gobernantes democráticos reclaman a menudo: “ciudadanos, no nos dejéis solos, implicaos, comprometeos, construyamos juntos la mejor democracia”; y lo quieren porque sólo es auténtica gorbernanza la hecha de múltiples implicaciones en el proyecto de autogobierno colectivo.

Quim Brugué

Catedrático de Ciencias Políticas

CONSTRUYENDO CIUDADANÍA

Tras la reflexión y la experiencia de las Ciudades Educadoras encontramos una importante fuente de conocimiento. No sólo hemos aprendido que las ciudades educan a su ciudadanía sino que, además, la educación es una tarea colectiva y con unos objetivos colectivos. Lejos de una mirada que reduce la educación a una transmisión estática de conocimientos, las Ciudades Educadoras reconocen una educación que parte de la complejidad y la diversidad de una realidad que quieren dotar no únicamente de conocimientos sino, sobre todo, de oportunidades, relaciones y expectativas.

Las Ciudades Educadoras tratan con ciudadanos y quieren construir comunidades. Y, por tanto, entienden que la educación consiste en formar a una población capaz de relacionarse con su entorno e intervenir en su mejora. Entienden la educación como un espacio de diálogo entre múltiples perspectivas. Un diálogo que se diferencia del monólogo de aquellos que saben y enseñan, y que convierte el aprendizaje en un viaje compartido. Entienden la educación no como un camino hacia la distinción, sino como una forma de ser parte. Entienden la educación no como el esfuerzo imprescindible para conseguir el éxito, sino como la condición para disfrutar de una vida de felicidad.

Las Ciudades Educadoras, en definitiva, nos han enseñado que la educación no se define a través de la relación jerárquica entre maestros y alumnos. Nos han enseñado que la educación no es sólo el instrumento sino el objetivo. Educando –y no sólo recibiendo educación– construimos ciudades o, utilizando una expresión más clásica, una polis, un espacio donde se nos reconoce la condición de ciudadanos.

Organizaciones

En este espacio, encontraréis mensajes de todo tipo de organizaciones que han querido dar apoyo a la celebración del Día Internacional de la Ciudad Educadora. A todas ellos y ellas, les agradecemos su colaboración.