Familias y educación en tiempos inciertos
Reflexiones de Nélida Zaitegi sobre el rol de la familia.

Reflexiones de Nélida Zaitegi sobre el rol de la familia.

La situación de muchas familias con niños y niñas pequeñas y adolescentes está siendo muy complicada por muchas razones: no contar los apoyos habituales (abuelos/as, guarderías, escuelas e institutos), tener que trabajar en casa o haber perdido el trabajo. Todo esto, sin contar con la posibilidad de enfermar.
Por otra parte, a la obligación de permanecer dentro de casa días, semanas y, tal vez, meses, se añade el tener que controlar y apoyar en las tareas académicas que llegan desde los centros educativos, con todo lo que esto supone.
Nadie esperaba verse en una situación semejante, pero, aquí estamos y ahora se trata de gestionarla de la mejor manera posible para evitar daños colaterales y, si es posible, aprender y crecer en humanidad. La sociedad no estaba preparada para esto y aunque todo se está haciendo lo mejor que se sabe, no siempre se acierta, así que no culpemos a nadie por ello, sino que pongamos lo mejor de cada quien.
Defiendo que las familias tienen un papel crucial en la educación de sus hijos e hijas, pero como padre o madre, no como profesores o profesoras, que no lo son. Así que…¡¡TRANQUILIDAD!! “a la escuela lo que es de la escuela y a la familia lo que es de la familia”. La escuela tendrá que buscar sus propias soluciones y hacerlo sin dejar que nadie se quede atrás. Ojalá lo haga bien, pero en todo caso, ese es su reto y su responsabilidad.
Educar es enseñar a vivir y desarrollar las competencias y valores necesarios para ser buena persona, ciudadana y profesional, para una vida buena aún en situaciones tan complicadas como esta. Pocas veces hemos tenido hasta ahora la percepción de incertidumbre y vulnerabilidad como en este momento y la oportunidad de educar para aprender a gestionarlas.
Pienso que en este momento, las familias tendrían que poner el acento en desarrollar tres competencias fundamentales para la vida.
LEER Y ESCRIBIR
Lecturas que les gusten y contárselas a la familia. Contar historias y cuentos e inventarlos. Escribir sus pensamientos y experiencias sobre lo que le pasa ahora y cómo lo gestiona; (mirarse hacia dentro y expresar sus emociones y sentimientos. Una posibilidad es hacer un diario familiar en el que todos sus miembros escriban y cuenten cosas que hacen o piensan. Otra es escribir la historia familiar: Hablar con los parientes más cercanos (así mantienen el contacto) y escribirla por capítulos (luego, se podrán poner fotos y regalársela). Esto sirve para todas las edades.
Con esto estamos colaborando con la escuela en el desarrollo del currículum, en el conocimiento mutuo y sobre todo en el bienestar de toda la familia.
Son sólo ideas, sugerencias, para aprovechar este momento y convertirlo en una oportunidad de educar de verdad, nada más ni nada menos.
Nélida Zaitegi
Presidenta del Consejo Escolar de Euskadi